El día de hoy Silent Hill III celebra su 15º aniversario. De la desarrolladora Konami, tenemos lo que algunos aficionados consideran como “el último juego bueno de Silent Hill”. Sin embargo, también es uno que se vio eclipsado por su antecesor, Silent Hill II que es considerado tanto por la crítica como por los fans como uno de los mejores juegos de survival horror que haya sido creado. Igualmente, la tercera entrega de Silent Hill es recordada por ser de los últimos juegos tradicionales de survival horror, antes de que Capcom decidiera cambiar el concepto del género con la cuarta entrega de la Saga de Resident Evil.

Sin embargo, lo atractivo de Silent Hill como survival horror es la concepción de un mundo alternativo, perturbador y peligroso, coexistiendo con el nuestro; con protagonistas que son atraídos a este lugar debido a algún impulso psicológico personal.

La narrativa de la tercera entrega de la saga está ubicada 17 años después del Silent Hill original. Se centra en Heather Mason, hija del protagonista de Silent Hill, Harry Mason.  La historia comienza con Heather, quien se queda dormida en un restaurante de comida rápida del centro comercial Central Square. Sus sueños la llevan a un parque de diversiones abandonado en Silent Hill. Tras vagar por el lugar, es atropellada por una montaña rusa. Inmediatamente se despierta e intenta abandonar el centro comercial, no sin antes toparse con dos sujetos que le hablan de su pasado; esto lleva a que nuestra protagonista se encuentra atrapada entre dos mundos, lo que finalmente la lleva a aventurarse en la propia Silent Hill.

Un aspecto importante de la trama, es que a diferencia de las entregas anteriores de Silent Hill, en donde tomabas el papel de un hombre que era atraído a Silent Hill en busca de una persona desaparecida o impulsado por la culpa. En ambos casos, la causa de su obsesión siempre estuvo ligada a otra persona: un personaje femenino.

Es decir, al hacer de Silent Hill 3 una secuela directa del juego original y convertir a Heather, la hija de Harry Mason, en la protagonista; Konami no sólo reviró el papel del hombre en busca de alguien, sino que lo hizo de una manera que convirtió a Heather en un personaje femenino que rompió moldes; pues su historia, estaba siendo impulsada por la necesidad de escapar de su propio y hereditario rol en un apocalipsis que se avecinaba; y el cual se reforzó al concebir a un personaje femenino que no presentaba ropa escasa ni el estereotipo de damisela en apuros.

De igual forma, un aspecto notorio es que solamente se cuenta con un único personaje masculino destacado, Douglas, un detective privado de mala reputación. En consecuencia, tenemos una historia que nos expone un choque entre Heather, quien está profetizada para dar a luz a una nueva encarnación del dios del culto de Silent Hill, y Claudia, un miembro del culto que está decidida a que dicha profecía se vea cumplida, sin importarle lo que tenga que suceder para llegar a dicho fin.

En suma, contamos con un sinfín de material temático para indagar en el juego, desde argumentos sobre los derechos reproductivos de las mujeres hasta una exploración más amplia del papel del deber religioso en la sociedad. El personaje de Claudia, a pesar de todas sus inclinaciones demoníacas, no es una villana cortada y seca. La crueldad que ella inflige está al servicio de la idea de que un dios debe conocer el sufrimiento para tener empatía por sus súbditos. Hay un método innegable en su locura, que hace que el final increíblemente sombrío y chocante del juego sea aún más efectivo.

En lo referente al aspecto técnico, Silent Hill 3 todavía se ve muy bien para un juego de PlayStation 2 que tiene 15 años. Los personajes todavía parecen realistas, conservando las características reconocibles que, los artistas escogieron de actores de la vida real, en la construcción de los personajes. Aparte de algunas animaciones jocosas, los personajes del juego todavía son capaces de comunicar y expresar sus emociones y excentricidades. Y al igual que algunas de las animaciones, las actuaciones están un poco sobrecargadas en spots, pero encajan con la actuación de la época.

Por su parte, a pesar de que el icónico Pyramid Head no está en el juego, todavía hay muchos diseños extraños que, como es típico en la serie, son representativos de los pensamientos del personaje principal. Por último, los entornos están apropiadamente oxidados y sucios, y cuando se combinan con los raspados y ruidos extraterrestres, todavía mantienen esa sensación de aislamiento y pesadilla una década y media más tarde.

En conclusión, podemos decir que Silent Hill 3 ciertamente es meritoria de una mayor atención de la que se le ha dado. Y especialmente ahora, ya que todos conocemos la opinión actual de Konami sobre la serie. La Colección HD que fue lanzada hace años es indicativa de ello. De hecho, si quieres jugar al juego, lo mejor es que rastrees el original y evites la edición remasterizada. Por lo que los invitamos a escarbar entre sus discos de PS2 y que visiten la joya no reconocida de la franquicia Silent Hill; un juego que ofrecía una nueva y audaz dirección narrativa dentro de una aventura de terror extremadamente inquietante.

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